Historia de la ópera en España
09.Vuelve la ópera italiana a Madrid
índice de Historia de la opera en Espana
Página 1 de 1
09.Vuelve la ópera italiana a Madrid. El decreto de Moraün y su rechazo en Barcelona
Entre tanto la ópera había vuelto a renacer en Madrid, a pesar del desfavor con que la veía Carlos III. Algunos empresarios italianos emprendedores, como Domenico Botti, volvieron a organizar temporadas líricas, que contribuyeron a hacer decaer la ya renqueante zarzuela, en cuyo haber se registra, sin embargo, una curiosa aportación del compositor italiano Luigi Boccherini, autor de La Clementina (1796), muy próxima ala forma de la ópera italiana.
La vida teatral madrileña se vio alterada por el decreto emitido por el gobierno de Carlos IV, a instancias de Leandro Fernández de Moratin, responsable de teatros, por el cual se prohibía cantar, bailar (sic) o representar obras de teatro en lengua que no fuera la castellana (1800), El decreto se extendió después a las restantes ciudades de España, pero la conmoción fue tan fuerte en Barcelona que las autoridades de la ciudad, incluido el obispo, protestaron por esta medida y el gobierno tuvo que hacer una excepción de la ley para Barcelona, donde las óperas continuaron representándose como siempre, con gran satisfacción de los aficionados, como puede leerse en el Dietario del Barón de Maldá, curioso grafómano catalán de este período. La brillantez de la vida operística barcelonesa pudo constatarse de un modo especial a raíz de las fiestas que se celebraron en Barcelona con motivo de la visita de Carlos IV y toda la corte (septiembre-noviembre de 1802), debido aun doble enlace real que vinculaba más estrechamente las ramas española y napolitana de la familia Borbón. Con tal motivo, aunque sin éxito, se representaron por primera vez algunas óperas francesas en Barcelona.
Esta situación se mantuvo sin mayores cambios hasta el estallido de la guerra de la Independencia (mayo de 1808), momento en que, ante la ocupación francesa, la compañia italiana huyó de Barcelona a Madrid, dejando la capital catalana sin ópera italiana durante toda la guerra.
|