Historia de la ópera
02.La ópera incipiente en Florencia - Siglo XVII
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02.La ópera incipiente en Florencia - Siglo XVII.
Entre los escenógrafos de aquellos intermedi de 1589 figuraba Giovanni de Bardi (1534-1612), que también escribió algunas letras y músicas, el arquitecto y escenógrafo Bernardo Buontalenti, y Emilío de Cavalieri (c. 1550-1602), un músico romano que había venido a Florencia con Ferdinando y que ahora era el director musical de la corte. Los textos de los seis intermedi fueron obra casi exclusiva de Giovanni Battista Strozzi y Ottavio Rinuccini, mientras que la mayor parte de la música fue compuesta por el maestro di cappella del gran duque, Cristofano Malvezzi, y por el prestigioso madrigalista Luca Marenzio, traído a Florencia especialmente para la ocasión. La composición de otras piezas individuales corrió a cargo de Cavalieri, Jacopo Peri, Giulio Caccini, y otros. Un buen número de estos artistas colaboraron, de una u otra forma, en los experimentos que propiciarían el nacimiento de la ópera en la década siguiente. Así, por ejemplo, la llamarla «Camerata» de Bardi, un grupo de artistas y diletantes que se reunieron en las décadas de 1570 y 1580 para debatir el estado de las artes y de la música en particular, expresaron su pública insatisfacción por el fracaso de la música moderna en su intento por conseguir la fuerza emotiva atribuida ala música de la antigüedad clásica. Las composiciones musicales de Emilio de Cavalieri -de las que no se ha podido conservar ningún ejemplo- para los intermedi pastorales de Florencia, en la década de 1590, incluyendo II sátiro (El sátiro) y La disperazione di Fileno (La desesperación de Fileno), de 1590, así como II giuoco de la cieca (El juego de la ciega), de 1595, basada en II pastor fido, de Guarini, sentaron unos importantísimos precedentes dramáticos y musicales. Y Ottavio Rinuccini fue el libretista de un número considerable de óperas incipientes con música de Peri, Caccini y, más tarde, Claudio Monteverdi.
Sin embargo, en 1592 Bardi mudó su residencia de Florencia a Roma, y su condición de gran mecenas de las artes en Florencia fue ocupada por el joven Jacopo Corsi (1561-1602), que, como recién llegado a la escena política florentina, personificaba a la generación de jóvenes nobles más emprendedores, de los que se rodeó el gran duque Ferdinando a costa de los malhumorados patricios, incluido Bardi, que habían dominado la vida política de Florencia durante el impopular reinado del gran duque Francisco I. Los intereses mercantiles de Corsi en la lana, la seda (una industria creciente en Florencia) y la banca le reportaron una notable riqueza.
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