Historia de la ópera
12.La ópera alemana y el melodrama - Opera Dramática - Siglo XVIII
índice de Historia de la opera
Página 1 de 4
12.La ópera alemana y el melodrama - Opera Dramática - Siglo XVIII.
lo largo de casi todo el siglo XVIII, la ópera dramática en los territorios de habla alemana encontró su auditorio ideal en los teatros italianos de mecenazgo cortesano consagrados a este género. Durante el primer tercio de siglo, el escenario civil más importante de Alemania, fundado en Hamburgo en 1678, fue también el mayor centro operístico en lengua alemana. Aunque los diplomáticos y los nobles locales también colaboraban esporádicamente, la empresa era eminentemente pública, y conseguía cubrir gastos adaptando el repertorio a la clase media de Hamburgo, una de las ciudades más grandes y prósperas del país. Sin embargo, eran muy frecuentes los cambios de dirección y, pese a todos los esfuerzos, en 1738 no tuvo más remedio que cerrar sus puertas. Los compositores que prestaban su talento a la empresa se solían contratar para el desempeño de otras tareas. Johann Mattheson (1681-1764), por ejemplo, se incorporó a la ópera de Hamburgo como cantante, y lHandel actuaba como segundo violinista y clavecinista. Una de las contadas excepciones fue Reinhard Keiser (1674-1739), quien, a raíz de su excepcional productividad y talento, tras dirigir el Theater am Gansemarkt entre 1702 y 1707, pudo proseguir su carrera como una especie de compositor independiente.
Antes de que el siglo llegara a su fin, en Hamburgo algunas óperas de nueva creación habían empezado a concentrarse en los temas bíblicos que habían caracterizado la ópera alemana de la primera etapa, con la aparente intención de aplacar la airada oposición de las autoridades eclesiásticas ante cualquier forma operística. Pero en 1695, cuando Keiser estableció su residencia en aquella ciudad, los modelos italianos ya habían adquirido una mayor preeminencia. En 1703, en Der ve führte Claudius (Claudio seducido), Keiser combinó por primera vez en la historia del género arias en lengua italiana y en lengua alemana, y, como consecuencia de ello, aumentó su número. Cualquiera que fuese cl compositor, el énfasis recaía en una variedad ecléctica de estilo y expresión, desde las simples canciones alemanas hasta el increíble virtuosismo de las brillantes arias, pasando por el patetismo de los recitativos acompañados. Los argumentos se tomaban de la historia antigua, de la mitología y de la Biblia, aunque también se basaban en relatos, históricos o no, de cualquier parte de Europa. Así, por ejemplo, Mattheson compuso un Boris Goudenow en 1710. Pero las reformas asociadas a Zeno y Metastasio seguían estando muy presentes. Los libretistas, la mayoría de los cuales eran locales, esparcían arias por doquier y el espectáculo era un elemento fundamental, sobre todo en las últimas décadas.
< Anterior
|
Siguiente >
<<<
1
2
3
4
>>>
|