Historia de la ópera
14.La Opera Cómica - El Siglo XVIII
índice de Historia de la opera
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14.La Opera Cómica - El Siglo XVIII.
Italia en 1770
Los factores políticos, culturales y económicos que distinguían la vida en el norte de Italia de la del sur del país discurrieron, hasta cierto punto, paralelos al cultivo de los diversos tipos de ópera cómica durante la primera mitad del siglo Xvm, aunque las diferencias no eran demasiado profundas y a finales de siglo ya se habían desvanecido. Sin embargo, entre la ópera cómica y la ópera dramática se abría tm abismo considerable, sobre el que no fue posible tender un puente, que además no dejó de ser parcial, hasta el año 1800. La distancia que separaba ambos géneros se dejaba sentir en casi todos los frentes: la temática y el tono literario, la destreza y la formación de sus ejecutantes, el público y su relativo compromiso con la sociedad contemporánea, el coste y la estructura institucional de cada uno y, cómo no, sus ideales dramatúrgicos y sus medios musicales divergentes.
Mientras que la dimensión dinástica de la ópera dramática tendía a la búsqueda de una estabilización permanente de las pasiones humanas más exaltadas en personajes de la historia antigua, la ópera cómica pretendía encontrar una tipología de naturaleza humana en el entorno más familiar de la vida doméstica contemporánea, sin necesidad de remontarse a un pasado lejano. El lenguaje de la ópera cómica también era más actual y utilizaba un vocabulario aliterario» mucho más amplio que la ópera dramática, incluyendo, en algunos casos, el dialecto local. No es, pues, de extrañar que la mayoría de los libretistas sólo se especializaran en un género. Antes de 1770, tampoco era habitual que los cantantes italianos alternaran indistintamente la ópera cómica y la ópera dramática cuando ya eran famosos en una de ellas. En la escena cómica, la capacidad para actuar bien era tan importante como tener una buena voz. El desarrollo de las técnicas conjuntas que exigían los argumentos de las óperas cómicas se vio facilitado por la tendencia de las troupes cómicas a permanecer unidas bajo la dirección de un impresario, mientras que en el ámbito de la ópera dramática, los intérpretes se solían contratar por una temporada, y el impresario se relacionaba mucho más con los propietarios del teatro que con los actores.
La representación de una ópera cómica no era tan cara como la de una ópera dramática, y los precios de las entradas también eran más bajos. La economía agraria del sur de Italia impedía el desarrollo de una gran clase media, y sus óperas cómicas casi siempre iban dirigidas a los aficionados al teatro de esferas sociales superiores, que observaban con una divertida indiferencia las payasadas de los personajes de las clases bajas que aparecían en los intermezzi cómicos escenificados en sus pequeños teatros.
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