Historia de la ópera
39.Avances posteriores - Opera Rusa, Checa y Polaca hasta 1900
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39.Avances posteriores - Opera Rusa, Checa y Polaca hasta 1900.
La fuerte personalidad musical de Glinka y Smetana hizo que sus estilos compositivos en Zhizn´ za tsarya y Prodand nevésta se convirtieran en sinónimos de la música rusa y checa respectivamente. Cuando en su obra siguiente, Dalibor, Smetana intentó liberar a la operística checa de las limitaciones de la ópera cómica y dotarla de una mayor ambición, su tarea fracasó estrepitosamente, y no consiguió recuperar el favor del público hasta que escribió una pieza muchísimo más folclórica en Hubicka. El ambiente campesino y el estilo de Prodand nevésta fueron imitados por la inmensa mayoría de los compositores contemporáneos de Smetana como Vilém Blodek (1834-1874) en su atractiva ópera en un acto Y studni (En el infierno), de 1867, y también en las primeras obras de Dvorák. Pasaría bastante tiempo antes de que la obra operística de Smetana fuese apreciada en su globalidad.
Al principio, la segunda composición de Glinka, Ruslan i Lyudmila (1842), sufrió en gran medida el mismo sino que las obras posteriores de Smetana. Así, por ejemplo, Dargomïzhsky, en su ópera Rusalka (1856), tomó como modelo la primera de Glinka, no Ruslan, y los compositores rusos de la siguiente generación decidieron mirarse en el espejo del potencial musical y las implicaciones de la segunda ópera de Glinka. Incluso un compositor tan progresista e individualista como Músorgsky, cuando más tarde añadió el célebre acto polaco a su Boris Godunov, volvió a las fórmulas «polacas» y al estilo de Zhizn´ za tsarya.
Pero mientras que, finalmente, los padres fundadores de la ópera rusa y checa habían establecido varios tipos de ópera nacional para su futura explotación, los éxitos de Erkel y Moniuszko habían sido mucho más reducidos, limitándose a proporcionar modelos operativos a la operística húngara y polaca, pese a lo cual no surgió ningún otro compositor de talla similar. La ulterior historia política de Polonia, con otro levantamiento de trágico final en 1863, puso un freno a la creatividad. Tanto los compositores como los espectadores no deseaban correr riesgos innecesarios. Straszny dwór, que sólo se representó en tres ocasiones, fue prohibida y desapareció del panorama operístico hasta 1914. Entre 1866 y 1914 se estrenaron otras ciento treinta y dos óperas polacas, aunque hubo que esperar hasta después de la independencia, en 1918, para que fuera posible componer una obra maestra tan extraordinaria como Kr61 Roger (El rey Roger), de Sz}ananovvski (1926). Aunque parezca asombroso, Hungría vivió un proceso similar, pese a la relativa autonomía política conseguida por el Ausgleich (compromiso) de 1867 con la casa de los Habsburgo austríaca.
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