Historia de la ópera
40.Ruslan y su progenie - Opera Rusa, Checa y Polaca hasta 1900
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40.Ruslan y su progenie - Opera Rusa, Checa y Polaca hasta 1900.
Del legado artístico de Glinka a los compositores de ópera rusos su segunda obra, Ruslan i Lyudmila (1842), fue la que demostró ser la más fructífera. Se basa en un poema fantástico (1820) de Pushkin (1799-1837), de cuyas obras se derivaron un sinfín de libretos para casi todos los compositores de la operística rusa: Dargomïzhsky, Músorgsky, Rimski-Kórsakov, Tchaikovski y Cui en el siglo xtx y muchos más en el siglo xx. El característico tono fantástico del cuento de hadas de Ruslan se hizo muy famoso en la ópera rusa y se convirtió en una buena forma de distinguirla de otros repertorios operísticos. Las óperas alemanas, basadas en cuentos o leyendas, tanto en los dramas musicales de Wagner, de una extraordinaria intensidad mitológica, como en los de Humperdinck, no tan ficticios, sugieren que su significado va bastante más allá de sus humildes inicios. En cambio, las óperas rusas de cuentos de hadas casi siempre se basan en una historia colorista y neutral, con pocas moralejas y escasas conclusiones, pero repletas de oportunidades para el juego escénico y musical. Básicamente, Ruslan i Lyudmila es una ópera «de rescate». En el banquete en el que están presentes los tres pretendientes de Lyudmila, la novia desaparece de repente. Su padre promete casarla con aquel de los tres que consiga encontrarla, y este es, naturalmente, Ruslan, que tras numerosas aventuras logra dar con ella.
La historia es muy ligera y la dramaturgia universal la tildó de inadecuada, pero lo cierto es que estimuló notablemente la imaginación armónica y orquestal del compositor. Del mismo modo que los polacos y los rusos quedaban claramente diferenciados en Zhizn´ za tsarya, también existen claros contrastes estilisticos entre la primera y la última escenas rusas, los exóticos locales en los que se aventuran los pretendientes en sus viajes y el mundo sobrenatural contra el que tiene que luchar Ruslan. Rusia se evoca, unas veces, mediante largas melodías líricas moduladas modalmente, y otras con aires de tipo balada (el gush con el que se acompaña Bayan en el número inicial está representado imaginativamente por un arpa o un piano, un uso muy temprano con fines coloristas de un piano en la orquesta). Los lugares remotos se describen mediante danzas exóticas, sobre todo la maravillosa lezginka georgiana en el cuarto acto o en el evocador e inquietante coro persa del segundo acto, con una tonadilla que se repite constantemente y un variado fondo orquestal, una técnica perfeccionada en las variaciones orquestales Kamarinskaya que Glinka compuso en 1848 y que más tarde fueron empleadas por algunos compositores rusos.
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