Historia de la ópera
50.La ópera en inglés (1945-1960) - Siglo XX
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50.La ópera en inglés (1945-1960) - Siglo XX.
A ambos lados del Atlántico, la operística resurgió con fuerza en los primeros años de la posguerra. En 1945 Inglaterra asistió a la primera representación de Peter Grimes, de Benjamin Britten (1913-1976), una obra que muy pronto sería considerada como un hito histórico, lo que, a diferencia de las óperas de Vaughan Williams y Holst, le permitiría ocupar un puesto de privilegio en el repertorio regular internacional e iniciar una floreciente tradición. El mismo Britten tuvo la ocasión de estrenar otras nueve composiciones antes de 1960, pero no fue un caso aislado, sino que le siguieron otros compositores, al principio de edades más avanzadas, como Tippett, Walton, Bliss y Benjamin. En Estados Unidos cl proceso fue más complejo y entre los principales estímulos se incluía el continuado optimismo de la música y el deseo incontenible de descubrir nuevas formas Mbridas entre el musical y la ópera. Así, durante el breve exilio norteamericano de Britten, éste había colaborado con Auden en la composición de un musical, si es que se podía denominar de este modo, concretamente Paul Bunyan (1941), mientras que Weill ocupó un puesto más permanente y significativo junto a Bernstein. Al mismo tiempo, otros compositores habían vuelto la mirada hacia la tradición romántica europea. El más importante quizá sea el italiano Gian Carlo Menotti (nacido en 1911), aunque entre ellos también había músicos nativos de la talla de Douglas Moore (The Ballad of Baby Doe -La balada de Baby Doe-, de 1958) y Car-lisle Floyd (Susannah, de 1955). Lo más destacado de todas estas incursiones es su arraigo a los temas y emplazamientos locales, sobre todo en el caso de Britten, Moore y Floyd, así como a las venerables tradiciones musicales.
Pero, una vez más, The Rake´s Progress, de Stravinski (1951), dejó una puerta abierta al pasado, y lo hizo sin las discordantes disparidades estilísticas de Marra y Oedipus rex. Era un mundo conscientemente mozartiano, con sus ambientaciones ochocentistas (Stravinski encargó a Auden un libreto basado en el ciclo de las obras pictóricas de Hogar) y el uso del recitativo seco con un clavicémbalo, no con el piano que Strauss había utilizado en Intermezzo y Britten en The Rape of Lucretia (El rapto de Lucrecia)-. También existían clarísimas referencias a Don Giovanni, con un escenario que se iba llenando más y más de personajes a medida que avanzaba el argumento. Tom Rakewell, al igual que el héroe de la ópera de Mozart, galopa desenfrenadamente por encima de la moralidad hasta que le llega el momento de rendir cuentas en cl cementerio.
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