Historia de la ópera
53.La ópera a partir de 1976 - Siglo XX
índice de Historia de la opera
Página 1 de 12
53.La ópera a partir de 1976 - Siglo XX.
A pesar de todo se continuaron componiendo óperas -en un mayor número a partir de mediados de la década de 1970 que inmediatamente antes-. Eso fue debido, en parte, a que muchos compositores no se vieron afectados, o, en todo caso, sólo de un modo pasajero, por el torbellino de la década de 1960. Henze, por ejemplo, tras reanudar su carrera operística con We come to the River, escribió The English Cat (El gato inglés), de 1983, y Das verratene Meer (El mar traicionado), de 1990, mientras que entre las últimas óperas de Penderecki figuran Paradise Lost (El paraíso perdido), de 1978, Die schwarze Maske (La máscara negra), de 1987, y Ubu Rex (Ubú rey), de 1991. Estados Unidos ofreció ejemplos de compositores aún más prolíficos, tales como Dominick Argento, cuyas obras siguen avanzando en línea directa desde el tradicionalismo de Moore, Floyd y Britten. Pero, al mismo tiempo, otros compositores, comprometidos o simpatizantes con la tendencia anticonvencional de la década de 1960, descubrieron nuevas vías de reinstauración de la ópera -como si se tratara de un género que hubiese sufrido un colapso mortal-, nuevas formas de escribir óperas o, como mínimo, «óperas», en lo que se podría considerar como una especie de vida después de la muerte.
Ligeti fue muy explicito sobre esta cuestión. Consciente de que Kagel había compuesto la última antiópera con Staatstheater (Teatro Nacional), una prolongación de la iconoclasia de sus Aventures, llegó a la conclusión de que ahora ya era posible escribir una «antiantiópera», en su propia terminología, una composición que debería tener en cuenta el hecho de que existía en un mundo que había sido completamente perturbado. Se podría considerar The Rake´s Progress, o incluso Mavra, como la primera de estas óperas posterminales, que volvía a recomponer o, por lo menos, lo intentaba, los mil y un fragmentos de una tradición que algún día estuvo viva, y aunque Le Grand Macabre (El gran macabro), de 1978, obra de este mismo compositor, no parece inclinarse por ningún modelo en especial -a diferencia de las óperas de Stravinski-, lo cierto es que está plagada de alusiones y deformaciones, mientras que, desde un punto de vista dramático, retrata un apocalipsis que, a fm de cuentas, no parece ser definitivo. Aquí, la muerte sólo es una farsa. Una pavorosa figura aparece en el escenario, declarando que trae el fín del mundo -es el «Grand Macabre» del título-, pero es el único entre los personajes principales que no continuará viviendo tras el supuesto fin de los tiempos.
< Anterior
|
Siguiente >
<<<
1
2
3
4
5
6
7
8
9
10
11
12
>>>
|