Argumentos de Operas
Bastien und Bastienne - Wolfgang Amadeus Mozart (1756-1791)
índice de Operas
Página 1 de 1
Bastien und Bastienne - Wolfgang Amadeus Mozart (1756-1791).
El año 1768 estuvo lleno de sobresaltos para el pequeño Mozart y más aún para su padre. El emperador le había encargado en Viena la ópera La finta semplice, Mozart la había compuesto, pero oscuras intrigas impidieron su representación, lo que indignó más a Leopold que a su hijo. Éste olvidó el disgusto en seguida, cuando un médico vienés, un ilustre amante de la música, el doctor Franz Anton Mesmer (hombre conocido en todo el mundo, pues había descubierto el mesmerismo o "magnetismo animal" y lo había incluido en sus métodos curativos), le pidió una obra pequeña para el teatro de su casa.
Rousseau había escrito la comedia pastoril Le devin du village, que en 1752 causó sensación; fue imitada y parodiada, por ejemplo por Friedrich Wilhelm Weiskern (1710-1768), que se basó en la farsa Les amours de Bastien et Bastienne para crear un libreto adecuado para Mozart. ¿Adecuado? Según el resultado deberíamos responder con un "sí" rotundo. Pero no olvidemos que Mozart tenía doce años. ¿Puede un niño de doce años, aunque sea el genio musical más grande del mundo, describir de una manera convincente el amor y los celos? Por suerte, en la ópera barroca no eran necesarias tales descripciones: bastaba con bellas melodías y para ciertas emociones había "recetas" que Mozart conocía perfectamente.
De manera que Mozart compuso con mucha alegría la pequeña historia de la joven aldeana Bastienne, a la que ha abandonado su novio Bastien y que se dirige al "mago" Colas en busca de remedio. (Todos estos nombres están apocopados: Bastien es Sebastián, Bastienne es Sebastiana, etc.) Por suerte, Bastien no se siente tan bien como aparenta al lado de su noble esposa. También él echa de menos a Bastienne. Colas prepara un "hechizo" que vuelve a unir a los dos amantes (lo que también habría ocurrido, y tal vez antes, sin las "artes mágicas" de Colas). Con este argumento prácticamente reducido a nada, Mozart compuso una música encantadora, increíblemente magistral, que también fascina al oyente de hoy.
|